-¿No oléis eso?
-Sí, es dulce, muy dulce. ¿Qué demonios puede oler tan bien?
-Vamos a ir a comprobarlo. Edward, Emmett venid conmigo. Esme, cielo, tu te quedarás aquí y esperarás a los chicos y explic…
-Yo no voy Carlisle, lo siento mucho, pero dudo mucho ahora mismo de mi fuerza de voluntad, hace días que no cazo, así que sería un gran reto mantenerme al margen.
-Sé que es difícil, incluso me está afectando a mí más de lo que me había imaginado. Bueno, Edward, tú si puedes venir, ¿no?
-Claro Carlisle, después de haber vivido tanto tiempo con Bella creo que seré capaz de soportarlo.
Entonces los dos vampiros salieron por la parte de atrás de la casa y fueron corriendo hacia la gran masa oscura de árboles. Se adentraron en la oscuridad de aquella fría noche de otoño a tientas, guiados tan solo por aquel olor delicioso que les hacía estremecerse.
El aire gélido les habría cortado la cara de haber podido a la velocidad que iban. Pasaban a través de los difusos árboles de tonos azulados bañados por la luz de aquella inmensa luna que, en pocos días se volvería totalmente llena. El objetivo se hallaba más lejos de lo que esperaban, saltaron el río que cercaba la casa sin gran esfuerzo y cayeron ambos con el sigilo característico de una pluma la posarse en el suelo. Dejando atrás el sonido de la corriente y acercándose más al punto de donde provenía el hedor, Carlisle dejó salir de su interior un rugido que le hizo pararse. Edward se detuvo seguidamente.
-Cuando lleguemos allí, si me abalanzo sobre el humano me obligarás a irme, a patadas si es necesario. -dijo el mayor de los vampiros de la familia.
-No creo que sea necesario eso. -le contestó su acompañante.
-Me acabas de escuchar, ¿alguna vez me has escuchado hacer eso por la sangre humana? Protégele.
-De acuerdo, pero no será necesario.
Con toda la rapidez a la que podían correr, se dirigieron hacia la escena donde se debería hallar el portador de aquella esencia tan apetecible. Les costó seguir un rumbo fijo y durante largo rato anduvieron en círculos, el olor les había embriagado tanto que no podían hallar la ruta adecuada. Perdieron la noción del tiempo hasta que por fin encontraron otra vez el rastro y ahora no les resultó difícil.
Más concentrados, volvieron a correr cruzando la espesura hasta una zona del bosque algo más iluminada por la luna que el resto. Los árboles formaban un círculo alrededor de una silueta oscura e inmóvil tumbada en el suelo. Ambos vampiros temblaban cada vez más a medida que se iban acercando al cuerpo.
-¿Qué hacemos Carlisle? -preguntó Edward de forma alarmante.
-¿Cómo te sientes tú? Crees que podrás llevarla a algún sitio seguro tú solo.
-A qué te refieres, no vas a venir conmigo.
-Edward, sé que sonará extraño, pero es la primera vez en mucho tiempo que el olor de un humano no me ponía tan sediento. No me voy a poder controlar si estoy tan cerca de eso. -dijo mientras se alejaba del cuerpo agazapado listo para saltar o para salir corriendo hacia la espesura-. Búscale un lugar seguro y antes de venir a casa quema tu ropa.
Después de estas palabras, el vampiro más adulto de la familia Cullen salía corriendo de forma grácil y silenciosa de vuelta a su casa.
Edward nunca había visto así a su creador, era extraño verle contenerse para no abalanzarse sobre un humano desprotegido que, ni siquiera estaba sangrando, ¿su olor era suficientemente excitante como para hacerle perder el control a un vampiro de casi cuatrocientos años que era capaz de tocar la sangre humana sin inmutarse?
-Si que debes de tener la sangre dulce. -le dijo Edward a la inerte persona- has hecho huir al vampiro con más control que conozco, solo tu olor lo ha hecho desaparecer.
Pero este tampoco se atrevía a tocarle, no parecía hacerle el mismo efecto que a Carlisle, podía estar allí perfectamente, claro que su olor era tan agradable que le abrasaba la garganta cada vez que este se filtraba por ella.
El viento que hacía mientras los dos vampiros corrían hacia allí se había esfumado, ahora, no hacía ni una brizna de aire, pero el frío no se había ido, seguía latente en el bosque.
Absoluto silencio reinaba allí hasta que Edward escuchó en su cabeza los pensamientos de Seth, el licántropo más joven de la manada de Jacob.
-Que aburrimiento, no sé por qué seguimos, o mejor dicho, sigo haciendo guardias nocturnas por el bosque. Ya no hay vampiros peligrosos por la zona, podría ir a casa de los Cullen a hacerles una visita…
Edward soltó un rugido agresivo para atraer la atención de Seth y que este se dirigiese para allá.
-¿Qué narices ha sido eso? Tal vez debería avisar a alguien en vez de ir yo solo…
Pero Edward volvió a rugir y esta vez de manera mucho más estruendosa, quería llamar su atención por encima de cualquier cosa. Solo quería su ayuda, ni la de Leah ni la de Jacob ni tampoco la de Bella, ahora ella se había convertido también en metamorfa y se había imprimado de Jacob, ellos solo eran amigos y solo podían mantener esa relación, Edward la había dejado marchar después de su conversión y ya nada podía hacer, él quería que ella fuese feliz y Edward ya encontraría a otra persona, para ello disponía de toda la eternidad.
Después de unos minutos muy cortos, un enorme lobo de color claro- no se distinguía bien su pelaje debido a los rayos grises de la luna- atravesó la espesura y se acercó corriendo hacia Edward muy desconcertado al ver un bulto en el suelo, inmediatamente debido al inconfundible olor y a los latidos de un corazón muy débil y una respiración silenciosa, el lobo, Seth, dedujo que lo que había allí tirado en el suelo era el cuerpo de una persona y, rápidamente se lo hizo saber al vampiro.
-Edward qué se supone que has hecho. Aléjate del cuerpo, ¿lo sabe Carlisle? Es una gran decepción, tío pensaba que eras diferente, ¿sabes acaso lo que significa esto? Tendréis que marcharos y no volver jamás porque os matarían, tanto mi manada como la de Sam, y créeme cuando te digo que ellos estarían encantados de hacerlo porque…
-Seth, en primer lugar cálmate y en segundo lugar está vivo, ni siquiera me he atrevido a ver que es.
-Pero, entonces, ¿qué ha pasado?, y ¿por qué estás tú solo, no ha venido nadie contigo?
-Sí, vino Carlisle, pero su olor es tan fuerte que, ni siquiera él lo ha podido soportar y se ha tenido que marchar.
-No me lo creo. -pensó el gran lobo mientras se reía por dentro-. Carlisle no ha podido resistir el olor y tú, un vampiro mucho más joven e inexperto que él, está tan tranquilo a su lado.
-Seth, por favor, compórtate quieres y, hazme un ligero favor.
-Claro, siendo tú el vampiro con más autocontrol y, por tanto, más fuerte del mundo. -dijo mientras inclinaba sus patas delanteras y bajaba la cabeza hacia él haciéndole una reverencia de forma exagerada.
-Cambia de forma y dime qué es, examina el cuerpo y, luego, te acompañaré a casa de Jacob y Bella para asegurarme de que está bien.
-De acuerdo. -pensó Seth-, enseguida vuelvo.
El lobo gigante se adentró de nuevo en la espesura y pasados unos segundo, en vez de un gran lobo de color claro, casi gris, salió un chico joven muy sonriente, con solo un pantalón como prenda, era moreno y con el pelo corto, no muy musculoso pero si bastante alto, era la forma humana de Seth.
Este se acercó a Edward, le saludó con la mano y acto seguido se dirigió hacia el cuerpo que se encontraba boca abajo en el suelo tapado con un gran abrigo negro. Le dio la vuelta y se trataba de una chica joven, de veinte años tal vez, morena y con el pelo largo y enmarañado, lleno de tierra y hojas secas que se le habían enredado en algunos mechones.
-Vaya, -dijo asombrado Seth- es muy guapa, me pregunto qué está haciendo aquí.
A Edward se le iluminó el rostro al verla. “Describirla solamente con la palabra guapa es quedarse corto, es preciosa”, pensó el vampiro y, antes de que se le notase que se había quedado prendado de aquella mujer añadió serio:
-Vamos a llevarla a casa de Jacob, quiero asegurarme de que se encuentra en un lugar seguro.
-Tío, a lo mejor, si la movemos la rompemos algo, como en los accidentes de coche que no hay que mover a los heridos por si acaso. Y, de todas formas, me has visto, no es por presumir, pero cuando soy lobo son tan fuerte como Sam, pero en mi forma humana mi hermana Leah es mucho más fuerte que yo, lo siento mucho pero o la llevas tú o llamamos a Jake.
-No pasa nada, intentaré llevarla yo, pero si eres tan fuerte como Sam en tu forma lobuna voy a necesitar que te vuelvas a convertir, solo por si enloquezco y me pongo agresivo.
-Hecho colega, pero estoy cansado de quitarme los pantalones cada vez que me tenga que transformar, ahora vuelvo, mientras vete haciéndote a la idea de no respirar por un tiempo.
Al terminar de decir esto echó a correr en dirección al bosque para entrar en fase.
Edward se encontraba allí, frente al cuerpo de la chica. Miraba con detenimiento cada parte de su rostro, sus párpados acabados en largas pestañas negras, sus mejillas oscuras debido a su piel morena. Su nariz respingona y su boca pequeña con aquellos labios carnosos, Edward se perdió en ellos hasta que Seth volvió a aparecer en medio del pequeño círculo.
-Venga, cógela con cuidado Edward. Tú tranquilo que yo te cubro.
El vampiro la cogió de forma muy delicada, olvidándose por completo de no respirar y la primera bocanada de aire fue abrasadora. Sus pupilas se dilataron tanto que el perfecto iris de color dorado desapareció casi por completo. Seth se agazapó y soltó un gruñido.
-Tío si no puedes controlarte voy a pedir ayuda, lo primero es su seguridad.
-No, tranquilo Seth, me encuentro bien. -dijo dejando otra vez en el suelo a la chica y dándose la vuelta para respirar algo de “aire limpio”, pero era imposible porque el aroma de la mujer se había clavado tan adentro en su pecho que le hacía marearse-. Tal vez necesite algo de tiempo para asimilarlo.
-Mientras que no la hagas nada puedes tomarte todo el tiempo del mundo.
Edward echó a correr hacia el interior del bosque tan deprisa que las últimas palabras de Seth le parecieron un susurro.
Corrió tan lejos como pudo de aquel claro inundado por la peste del hombre lobo y por el perfecto aroma de la joven que se planteó seriamente el no volver, pero había algo que le obligaba a regresar a la zona.
Otra vez el frío aire apareció azotándole en la cara como un látigo. No corría con un destino fijo, pero sí con una idea clara, “desaparecer durante unos minutos, tan solo unos minutos” pensó. Siguió corriendo hasta llegar al río que bordeaba su casa, “¿por qué el camino se me ha hecho más corto ahora que antes?”, pensó. Llegó a la orilla de este y se metió de lleno en el agua congelada, para él fue un gran alivio verse cubierto por aquel líquido manto. Sumergió su cuerpo hasta el fondo del cauce durante un tiempo, allí abajo perdió la noción del tiempo.
Quería quedarse abajo y olvidarse de todo lo que había en aquel momento en el exterior, pero, incluso en el agua, puedo escuchar los pensamientos de Seth de forma amortiguada por el líquido.
-Tío, lo de todo el tiempo del mundo era coña, vale. ¿Qué hago si la chica se despierta y se encuentra a su lado a un enorme lobo? No tardes, por favor.
Esas palabras le hicieron emerger del fondo del río de un salto. Notó el cambio brusco de temperatura y, empapado como estaba, sentía con más fuerza que el aire helado de la noche se le clavaba en su dura piel marmórea. Posó los pies en la tierra saca del exterior y miró hacia atrás, debía de hallarse en otro punto del río porque allí no estaban las luces de su casa que normalmente se podían ver si se encontrase en una zona cercana a esta.
Se olvidó de aquello y salió corriendo de nuevo a la masa de árboles en dirección al pequeño claro. Cerró los ojos y decidió ser guiado solamente por el olor de la chica. No le llevó ni un minuto encontrar el rastro que había dejado al dirigirse al río y encontró fácilmente el círculo de árboles.
Al llegar allí todo estaba como lo dejó cuando se fue. El gran lobo protegiendo a la inmóvil muchacha.
-Ya creo que puedo controlar mi instinto. -dijo el vampiro con gran esfuerzo.
-Edward, dónde has estado, estas totalmente empapado, procura no calarla a ella. -Pensó Seth mientras movía la cabeza desaprobando el aspecto del vampiro.
Edward la cogió despacio envolviéndola en el gran abrigo oscuro que la cubría en un principio y, con mucho cuidado de no mojarla y sin perder el control la acunó en su pecho todo lo calmado que pudo. Se arriesgó y confió en su fuerza de voluntad y no contuvo la respiración, pero se cuidó mucho en no acercársela demasiado a la cara. Seth confiaba en su amigo vampiro, pero no se sintió muy seguro con la osadía de su compañero y enseguida se lo hizo saber.
-No te preocupes, ya me he despejado lo suficiente como para mantener el control.
Ambos echaron a andar a un ritmo no muy acelerado porque la dirección en la que corrían algunas brisas del aire y a la velocidad a la que podían ir podía empujar el olor de la chica directamente a la cara de Edward, así que llevaron un ritmo pausado y rítmico.
-¿Está inconsciente? -pensó Seth.
-Probablemente, ¿no has encontrado ningún signo de violencia?
-Exacto, ningún traumatismo en la cabeza, tampoco en la cara ni en los brazos, pero mi pregunta no es esa, mi pregunta es: Tú, experto en la mente, ¿la gente sueña o piensa en cosas cuando está inconsciente?
-Sí, así es, el cerebro está siempre en constante funcio...na...miento…
Sus palabras se fueron apagando a medida que se iba dando cuenta de que allí había dos personas y solo podía oír los pensamientos de una.
-¿Por qué no te has dado cuenta antes? -pensó Seth mientras bajaba la cabeza y miraba a Edward por el rabillo del ojo-. Lo pensé cuando volvía a mi forma animal, antes de que te fueras.
-No lo sé, es muy desconcertante darse cuenta de esto, tan preocupado he estado en el autocontrol que me he olvidado por completo de su mente, no puedo acceder a ella.
-Otra Bella más, ¿no?
-Más o menos, a ella ya la puedo escuchar, en el momento en que le eligió a él y este se imprimó de ella, fue como otra mente más, otro campo abierto.
-¿Fue duro lo de Bella y Jake?
-En realidad, no mucho. Yo la amaba, pero la he aceptado y puede más su felicidad que mi egoísmo.
-Eso es muy bonito colega, por lo menos seguís siendo amigos.
-Sí, eso es lo que más me gusta, que puedo contar con ella, -se rió a carcajadas durante un rato y luego añadió-: además, cuando se convierte en loba tiene un pelaje muy bonito, tiene ese tono cobrizo y algunas rayas en el lomo de color amarillo que la hacen muy graciosa, ¿no crees? Otra chica lobo.
-Otra chica lobo. Pero bueno, mi pelambrera es mucho más suave, me lo cuido más.
Y los dos se echaron a reír durante largo rato, se habían convertido en buenos amigos años atrás cuando pelearon juntos contra Riley y Victoria en la cima de aquella montaña nevada.
Después de varias charlas sobre las relaciones entre lobos y vampiros -y varias bromas sobre este tema- volvieron a reanudar la conversación de la mente cerrada de la desconocida humana que llevaba Edward en brazos.
-¿Cómo funciona la mente? -preguntó Seth en tono serio-. Es decir, tú oyes los pensamientos de la gente, pero, ¿también ves las cosas que vemos nosotros?
-Sí, soy capaz, ahora mismo, de ver por mis ojos y por los tuyos, pero no soy capaz de oír lo que has pensado hace unos días. Oigo y veo las cosas al momento. Cuando la pelea, tú estabas en contacto con la manada y veías lo mismo que ellos, pero no te distraías de tu objetivo. Yo veía lo mismo que tú, lo mismo que ellos, es, básicamente, como funciona la vuestra, la conexión que existe entre la manada.
-Ya lo entiendo, y cómo te sientes al no saber lo que piensa ella.
-Es frustrante, y, no muy agradable. Acostumbrado como estoy de saber todo lo que piensa todo el mundo, que llegue una personita y te cambie eso es extraño. Una puerta cerrada.
Ambos permanecieron callados hasta llegar a una pequeña casa de piedra negra entre la arboleda, el porche de la casa se encontraba iluminado por una luz débil que apenas alcanzaba a alumbrar la puerta de la casa que se encontraba en el otro extremo de esta. Tres escalones subían hasta la entrada hacia la puerta. Los dos se detuvieron frente al hogar a la espera de alguna señal.
-Jacob está viendo la televisión, pero a Bella la noto bastante confusa, está gritando y andando de un lado para otro. -le dijo al lobo de pelambrera color arena -ahora ya podía distinguirla a pesar de la escasa luz que había- mientras se dirigía hacia él.
-Voy otra vez dentro para cambiarme, ¿de acuerdo? Espérame aquí.- pensó Seth.
Edward asintió y se volvió otra vez hacia la casa. Después miró el dulce rostro de la chica ahora iluminado por algo de luz. Aunque era un vampiro y podía ver casi igual con luz que con oscuridad un poco de luz que no fuese el reflejo de la luna se agradecía. La faz de la chica, a los ojos del vampiro, había cambiado por completo, si a oscuras le parecía preciosa, con luz era indescriptible. Se quedó mirándola hasta que llegó Seth, entonces este le dijo:
-Tío relaja, que te la estás comiendo con la mirada.
El vampiro le ignoró y subió primero los escalones y, seguido de este, las subió Seth.
Llamó a la puerta de forma suave con la puntera de su zapato, sería demasiado arriesgado soltar a la chica y sostenerla con un solo brazo -para él no hubiese supuesto ningún inconveniente- contra su pecho, más próximo a su rostro, temía no controlarse.
Un chico de piel morena, al igual que Seth, abrió la puerta. Con el pelo más largo que el del joven lobo y más oscuro, no llevaba camiseta y eso dejaba al descubierto su torso desnudo a la tenue luz del porche. Grandes músculos ocupaban su pecho, muy ancho de espaldas y muy alto.
Miró a Edward a los ojos y esbozó una ligera sonrisa a modo de saludo y después envió otra mirada a Seth y esta vez su sonrisa se intensificó hasta enseñar los dientes blancos, formando una sonrisa perfecta.
-¿Es qué nunca llevas camiseta, Jacob Black? -dijo Edward devolviéndole la sonrisa mientras hablaba-. Espero no haberos interrumpido a ti y a Bella pero necesitamos ayuda-. Dijo, aunque ya sabía lo que estaban haciendo.
-¿Qué es lo que sucede? ¿Qué demonios llevas en los brazos?-dijo Jacob mientras intentaba ver que era lo que envolvía el grueso abrigo negro y acunaba Edward con tanto ímpetu entre sus brazos.
-Es una humana, podemos pasar.-le contestó el vampiro sin enseñarle a la chica.
Jacob se echó a un lado en la puerta para dejarles pasar al interior de la cabaña de piedra. Los acompañó hacia el salón pasando él primero para acercarse a un sofá de color verde, allí acomodó los cojines e hizo señas a Seth para que apagase el televisor que había frente a este.
El eco que había anteriormente por las voces que emitía el viejo aparato se extinguieron rápidamente con un sordo “clic” que retumbó en toda la casa, como si esta se fuese a derrumbar, demasiado extraño. Pero pronto se dieron cuenta de que el sonido no se había producido por el botón del televisor, este había sido eclipsado por otro que se había producido bajo sus pies, no un sordo “clic”, sino un estruendoso “pum”.
-Bella vuelve a sentir la irritante quemazón de los primeros días de metamorfosis por todo el cuerpo. Es algo que nunca le había pasado a nadie, pero claro, nadie antes se había transformado en uno de nosotros por unirse a uno.
-¿Dónde se encuentra?- preguntó Seth.
-No quiere ver a nadie, está en el sótano destrozando cosas con los puños. Nunca te la habrías imaginado así de agresiva, verdad.- dijo mientras miraba a Edward.
-Siempre me la imaginé como la “frágil Bella”.- le dijo sin mirarle pues estaba colocando a la chica en el mullido sofá.
-¿Quién es, qué hace aquí y por qué huele tan bien? Ah y ¿cómo te las has arreglado para no matarla con ese olor tan apetecible para ti?
-Creo que es el autocontrol lo que me ha permitido no beber su sangre, soy demasiado fuerte, pero este esfuerzo me está quemando de una manera que nunca había experimentado con ningún otro humano, ni siquiera con Bella.-dijo Edward mientras levantaba despacio la cabeza para mirarle y dibujar en su rostro una leve sonrisa.
Otro golpe retumbó en la inestable estancia, este incluso hizo saltar algo de polvo del suelo preocupando a los habitantes de manera notable.
-Será mejor que vaya a ver como se encuentra-dijo Jacob al mismo tiempo que cruzaba el umbral que unía el pequeño salón con el recibidor.-Procura no comerte a la chica, volveré con Bella.
Después de esto abrió la puerta del sótano y de este salió un grito desgarrador que decía: “¡NO QUIERO A NADIE AQUÍ ABAJO, FUERA!”.
A Bella le estaba costando bastante su conversión a metamorfa licántropa, más de lo que hubiese imaginado nadie, parecía dolerle realmente.
Seth y Edward se sentaron al lado de la humana, en un sillón cercano y en el suelo respectivamente.
Los dos la miraban con desconcierto y entusiasmo, y, solo en el semblante de Edward se podía ver como escrutaba su rostro dormido de forma inquietante, intentaba ver algo en el que le diese una mínima pista de saber lo que estaba soñando, pero no hubo nada, era como si estuviese muerta, realmente se lo había planteado pero rápidamente se le fue de la cabeza aquella idea absurda porque había escuchado su corazón latir a un compás lento y rítmico.
-Edward sal fuera-dijo Seth en tono serio-no te lo diré otra vez tío, sal, cálmate y luego entras pero quiero que lo hagas ya, sino, te echaré yo a la calle si no me haces caso, de acuerdo.
Sin darse cuenta, Edward se había ido acercando cada vez más y más al cuerpo de la joven hasta casi llegar a tocar su boca con la frente. Había pegado su oreja al pecho de la chica, solo para escuchar el latir de su corazón y cerciorarse de que todavía seguía viva. Pero había algo extraño en el comportamiento del vampiro, se sentía atraído por la mujer y, seguramente, desease más que ningún otro su sangre dulce, pero sabía que no la haría daño, no se lo haría aunque quisiera.
-Edward, sal por favor-esta vez Seth se puso en pie y señaló la puerta con la cabeza.- No me hagas echarte a patadas amigo.
-Estoy bien Seth, jamás la haría daño, pero será mejor que me vaya yendo. Informaré a los demás de esto y, mañana vendré a hacerla una visita, Para ver como se encuentra.
-Me parece bien, colega. Les explicaré lo que ha sucedido y estaré en contacto contigo por si se despierta, te parece.
-Está bien Seth, nos vemos. Por cierto, dale ánimos a Bella de mi parte.
Y el vampiro salió por la puerta de la casa sin hacer ningún ruido. Seth volvió a sentarse en el sillón y lo arrimó aun más a la cabeza de la chica, para observarla más de cerca.
Segundos después entraron en el salón Jacob y Bella, una chica joven de unos veinte o veintiún años de edad, con el pelo castaño largo y los ojos color pardo, su piel no era como la de Jacob o Seth, su piel era pálida, pero parecía muy cálida y en sus mejillas había una pincelada de color.
Ambos se acercaron al sofá para ver a la chica y, posteriormente acercaron unas sillas que había alrededor de una mesa redonda a la parte trasera del sofá y se sentaron en ellas.
-¿Cómo es que huele tan bien? No es que me parezca apetecible Jacob-le dijo pues este había puesto cara de asombro de forma sarcástica.-Es, simplemente que su aroma es distinto.
-Pues no sabemos, por cierto, Edward me ha pedido que te de ánimos, sabe que lo estás pasando mal.- le comentó Seth a Bella.
-Que amable Edward, pero ¿cómo la ha podido traer ilesa? Ha tenido que ser realmente duro para él.
-Pues ha sido el único en ir a por ella, ni siquiera Carlisle a podido con su aroma.
-No me lo creo.
-Lo mismo dije yo.
-Pero, es imposible, Edward…yo, sabía que él tenía autocontrol, pero esto.
-Ah, y otra cosa, no puede, atención, leerla los pensamientos.
Tanto Jacob como Bella se quedaron boquiabiertos, no se esperaban aquella noticia, solo la mente de Bella había sido impenetrable para Edward y esta barrera cesó cuando ella y Jacob se unieron y ella empezó a formar parte de la manada.
-¡IMPOSIBLE!- exclamaron al unísono.
-Posible, se dio cuenta cuando veníamos hacia aquí, bueno, me di cuenta yo antes que él. Edward estaba demasiado distraído con el autocontrol, casi lo pierde cuando la cogió por primera vez y la olió de cerca, la tumbó otra vez cuidadosamente en el suelo, se dio la vuelta, respiró hondo, se calmó y salió corriendo sin rumbo porque, si se dirigía a su casa iba en la dirección equivocada. *Tardó bastante en volver y, cuando llegó estaba totalmente empapado, seguramente se metió en el río e intentó desaparecer durante un tiempo. Luego nos dirigimos hacia aquí charlando de todo un poco, pero realmente Edward se comportó, tiene más control sobre él mismo del que me había imaginado.
-Y, ¿a dónde se ha ido?-preguntó Jacob mientras giraba la cabeza hacia ambos lados buscando al vampiro.-Ya se cansado de controlar sus instintos de sanguijuela.
-No, cuando te fuiste al sótano, Edward se sentó en el suelo a su lado y, empezó a acercarse a su pecho, como si pensase que estaba muerta, creo que quería estar seguro de que estaba viva, pero, lo más insólito fue que, no perdió los estribos en ningún momento. Seguro que cualquier otro vampiro de su familia, incluyendo a Carlisle, se habrían tirado a su garganta.
Bella se levantó de la silla rápidamente y se dirigió hacia una ventana que había en el lateral de la habitación. Mientras escrutaba la oscuridad del campo, daba pequeños y suaves golpes en el suelo con el pie. Impaciente y alarmada se sacudía el pelo hacia atrás una y otra vez. Los dos metamorfos se quedaron contemplándola durante unos momentos y volvieron a desviar la mirada hacia la chica que se encontraba tumbada en el sofá.
Ambos se dieron cuenta del por qué de la reacción de Bella, las palabras que había dicho Seth minutos atrás habían sido percibidas con gran nerviosismo por la joven licántropa, “seguro que cualquier otro vampiro de su familia, incluyendo a Carlisle, se habrían tirado a su garganta”. Aquellas palabras retumbaron con gran eco en las cabezas de los tres habitantes conscientes que se hallaban allí.
-Debemos ayudarla,-dijo Seth mientras se recostaba sobre el respaldo del sillón en el que se sentaba.-Porque, y si Jasper o Emmett o cualquier otro vienen a por ella, y si sus instintos son mucho más poderosos que la educación que les ha dado Carlisle sobre la sangre humana, aunque claro, Carlisle ha tenido que huir de ella también.
-No podemos arriesgarnos, y si Edward también se descontrola-dijo Jacob mientras se levantaba de un salto y dirigía su mirada hacia Bella.-Joder, es más joven que Carlisle y es el único que puede acercarse a ella sin sentir nada, no me lo trago.
-Edward es mucho más fuerte que cualquier otro Jake, bebió mi sangre y fue capaz de para solo para salvarme la vida, y, ahora, se ha acercado lo suficientemente a ella como para sentir su aroma entrando por sus poros y ni se ha inmutado, yo confío en él.-le replicó Bella volviéndose hacia este.
-Yo también tengo fe en que él no la hará daño, tendrías que haberle visto como la miraba y…
Jacob alzó la mano hacia arriba en señal de silencio mientras le miraba a la cara a la chica tendida en el sofá. Esta movía los ojos por dentro de los párpados, era la primera vez que la habían visto mover alguna parte de su cuerpo, eso significaba que soñaba. Al mismo tiempo respiraba de una forma más acelerada y se removía.
-Está teniendo una pesadilla-dijo Bella acercándose más a ella.-Deberíamos despertarla.
-No, déjala que duerma.-le dijo Seth mientras estiraba un brazo hacia ella para hacerla parar.- No sabemos que la ha sucedido, que despierte cuando lo crea oportuno.
Se quedaron en silencio esperando una respuesta por parte de alguien, pero nadie habló, solo se oían los leves gemidos de la joven mujer desconocida. Era evidente que estaba teniendo una pesadilla pero ninguno se atrevió a tocarla. Se quedaron muy quietos mientras la contemplaban. Entonces, unos débiles rayos de luz entraron por la ventana, debía de estar amaneciendo, era increíble lo rápido que había pasado el tiempo.
-Voy a llevarla a la cama, si fuese yo, no me gustaría levantarme con dolor de espalda tras haber dormido en un sofá tan duro.-dijo Jacob mientras daba la vuelta al sofá avanzando hacia el cuerpo de la chica.
Este se puso en frente de ella y la elevó con sumo cuidado acurrucándola entre los músculos del pecho. La chica se movió adoptando una forma más cómoda para ella, posó una de sus manos en el pectoral del licántropo y la otra la pasó intentando rodear su ancho cuello.
-Intentaré no enfadarme con ella cuando se despierte después de haber visto esto.-dijo Bella de forma sarcástica mientras seguía a Jacob hacia un dormitorio que había en la otra punta de la casa.-Menos mal que está dormida, sino, pensaría que lo está haciendo a propósito.
-Vamos nena, sabes que solo tengo ojos para ti, imprimación recuerdas.-le contestó Jacob a Bella mirándola por el rabillo del ojo.
-Tú no te creas tan irresistible nene, no estoy celosa si a eso a lo que te refieres.
-Dejadlo ya parejita, que acabaréis despertándola-gritó de forma suave Seth por detrás. Él se había quedado en el salón y estaba encendiendo la televisión.
Jacob y Bella llegaron a la habitación, esta se quedó en la puerta a la espera de que el otro metiese a la chica en la cama y la arropara con las sábanas. Después se dirigió hacia Bella y la besó en la frente con lentitud, clavando sus labios en ella por un tiempo. De fondo, los susurros de la televisión fueron apagándose lentamente hasta volverse inexistentes.
-Movilizaré a la manada, misión de protección.-la dijo mirándola ahora a los ojos y abrazándola por la cintura.-Nunca nada será normal aquí, si es eso lo que añoras de Phoenix, aunque ya llevas algunos años aquí.
-No añoro nada de mi anterior vida en Phoenix porque ahora vivo en Forks y tú estás en la nueva, eso es lo que importa.-le dijo mientras se alzaba sobre sus pies pe intentaba llegarle a la cara para decirle más de cerca:-Y ya sé que nunca nada será igual y, eso, amigo, es lo que más me gusta.
Y antes de que su boca tocase la de su compañero un gruñido salió del salón en el que se encontraba Seth. Los dos se dirigieron hacia allí de forma acelerada, al llegar a la puerta que lo unía al recibidor percibieron un tufo familiar, olor a canela y madera mojada junto con algo de polvo y flores. Era Alice, la pequeña vampira del clan Cullen que podía ver el futuro se encontraba en el salón junto a Seth. Los dos estaban agazapados y a la defensiva, esperando el ataque del contrario. Ambos soltaban feroces gruñidos, aunque Seth se esforzaba por enseñar los dientes y gruñir al mismo tiempo, a Alice no le resultaba nada difícil y lo hacía de una forma agresiva y, a la vez sofisticada.
-Parad,-gritó Bella, sus manos habían empezado a temblar y su respiración se había vuelto fuerte y vertiginosa.- ¡He dicho qué paréis!
Ninguno se inmutó excepto Jacob, que se puso delante de Bella mirándola a ella. La agarró de los brazos e intentó encontrar sus ojos, pero la mirada de esta se encontraba perdida.
-Bella, relájate, no pasa nada. Por favor, Bella vuelve con la chica y relájate, respira cariño.-mientras la decía esto la sacudía suavemente para hacerla volver en sí.-Bella, tranquilízate nena, no ocurre nada.
La abrazó con fuerza y esta respondió a su abrazo metiendo la cabeza en su pecho, avergonzada por aquella reacción. Los temblores iban en disminución hasta que cesaron finalmente.
-Lo…lo siento mucho Jake, será mejor que me quede con ella. Ten cuidado.
Jacob le dio un beso en la frente y la acompañó a la habitación sin dejar de mirar por el rabillo del ojo al vampiro y al licántropo que había en su salón.
Una vez de vuelta, Jacob entró corriendo y se puso en medio de los otros para detener la pequeña guerra de gruñidos que se había formado. Alice tenía en el semblante una expresión, no de ataque como había supuesto Jake, sino de defensa, sin embargo, el atacante esta vez parecía Seth, en su cara había acidez y dureza, “¿qué es lo que está sucediendo aquí?” se preguntó Jacob y, acto seguido, se lo hizo saber a aquellos dos enemigos.
-¿Qué es lo que ocurre? Y, quiero una explicación detallada, pero quiero que los dos os calméis o tendré que darle una patada en el culo a alguno y esta vez no tengo preferencias.-dijo mientras movía la cabeza de un lado al otro mirando a ambos.
-Dile a tu chucho que no voy a hacer daño a la chica, su olor es profundo, pero ninguna de nosotras se ve afectada tanto como los chicos.-empezó a decir Alice volviendo a una posición más natural.
-Alice, lo siento mucho, pero he reaccionado como lo haría cualquier otro, perdona.-se disculpó Seth mientras adoptaba una posición relajada, pero en sus ojos seguía habiendo cierta desconfianza.
-No pasa nada Seth, yo también siento lo de chucho, pero, no he venido para matar a nadie.
-Entonces, a que has venido Alice-dijo Jacob acercándose a ella muy despacio.-Es decir, te ha enviado Carlisle o Edward.
-No, simplemente, he venido para informaros de lo que ha pasado en casa. Yo estaba de caza junto con Jasper y Rose cuando Edward y Carlisle se marcharon, Esme hablaba con Emmett y lo intentaba mantener al margen de un extraño olor que había en el ambiente.
-¿Y Jasper no reaccionó como Emmett cuando se dio cuenta del olor?-preguntó Seth apartándose hacia la ventana para vigilar.
-Jasper fue un caso aparte, se volvió frenético. Tuvimos que agarrarle entre todos y, aun así era más fuerte que nosotros. Cuando estaba a punto de salir, Carlisle llegó en ese momento y lo detuvo, pero…-dijo Alice, le costó seguir hablando y se le trabaron las palabras.- de una forma muy violenta.
*Carlisle llegó y se encontró la escena, Rosalie y yo agarrando a Jasper mientras que Esme intentaba hablar con él, y Emmett preparado para saltarle encima si intentaba escapar. Carlisle se enfureció, gruñó como nunca antes le había escuchado hacer. Dijo que le soltásemos y, en el mismo instante en que lo hicimos, Jasper se dirigió a la puerta para salir saltando por encima de él, pero este le atrapó a tiempo y le tumbó al suelo.
*Intentó retenerle en allí, pero Jasper lo levantó en vilo y lo tiró hacia fuera, atravesando la ventana que da al bosque. Todos salimos para detener la pelea, pero Carlisle gritó: “No os acerquéis, yo me ocupo”. Las pupilas de ambos estaban totalmente dilatadas, andaban el uno frente al otro formando un amplio círculo. Saltaron al mismo tiempo y se chocaron en el aire, haciendo muchísimo ruido.
-Edward y yo no escuchamos nada, ¿por qué?-dijo Seth volviéndose hacia ella.
-Nosotros estábamos en la parte delantera de la casa, y, aunque no os dieseis cuenta, vosotros estabais a kilómetros de allí. Os encontrabais más cerca de la reserva que de nuestra casa. El olor de la chica nos despistó, pensando que se encontraba tan solo a unos metros de distancia de donde nos encontrábamos.
-Sigue Alice, ¿cómo están Jasper y Carlisle?-la instó Jacob intrigado.
-Fue, algo muy violento, el sonido de dos piedras chocar de forma atroz. Nunca creí a Carlisle capaz de arrancarle algún miembro a alguien de su familia.-dijo Alice bajando la cabeza y dándose la vuelta.
Si un vampiro hubiese sido capaz de llorar de dolor, aquel sería el momento idóneo. Se podía ver el sufrimiento en su cara, dividida por el dolor. Eligiendo entre el que la había acogido a ella y a su pareja, Carlisle, o a su amor, su razón de vida-o lo que fuese que era aquello-, Jasper.
Jacob se acercó cuidadosamente a la vampira y de modo compasivo la dio la vuelta y la abrazó. El olor dulzón de Alice le quemaba la nariz tanto que no pudo evitar poner mala cara. Era la primera vez que abrazaba a un vampiro, su tacto duro y frío como el mármol era extraño, pero casi no se notaba su piel gélida debido a la calidez que le aportaba la suya. Él podía comprender aquel dolor, si se tuviese que poner en su lugar, su elección sería muy complicada. A Alice también le fastidiaba el olor a perro de Jacob, pero se sentía a gusto entre sus brazos.
-No te preocupes Alice, todo se arreglará.-le consoló Jacob posando una de las manos en su pelo.
-Jasper finalmente paró,-siguió Alice apartándose del licántropo y mirándole a los ojos.- Pero seguía retorciéndose de dolor tocándose el muñón de la mano. Carlisle también se centró en él y le recompuso la mano chupándole y extendiéndole la ponzoña por la zona de la muñeca desprendida. Jasper dejó que lo hiciese sin hablar y, una vez unido, abrazó a Carlisle.
-Bueno, todo acabó bien-dijo Seth mientras se alejaba de la ventana.
Nadie contestó, todo se quedó en silencio. El sol entraba cada vez más por el cristal del salón, la luz anaranjada del amanecer se filtraba por los árboles hasta llegar a la casa. En un reloj digital sonó la alarma, eran las ocho de la mañana, pero a ninguno le importó pues todos estaban pendientes de Alice que se había quedado inmóvil, más incluso para ser un vampiro, su mirada se perdió por el salón, movía los ojos pero sin mirar a nada en concreto, estaba teniendo una visión del futuro, pasados unos minutos dijo:
-Cinco minutos.
-¿Cómo?-preguntó Seth acercándose a la vampira que ya había recobrado el sentido.
-Se despertará en cinco minutos,-repitió.-La chica que encontrasteis.
-Ah sí, la chica-dijo Seth extrañado, se había olvidado completamente de la chica con el relato de Alice.-Por cierto, ¿has visto a Edward?, me dijo que le llamase cuando la chica estuviese despierta.
-Sí, le vi, parecía feliz, excitado. Nunca le había visto con esa cara. Voy a avisarle yo Seth, tu no te preocupes.-dijo Alice mientras se dirigía hacia la puerta con paso decidido.-Dos minutos, no la apabulléis demasiado. Vendré más tarde para ver como se encuentra ella y Bella, la he visto algo agobiada.
-¿Agobiada?-dijo Jacob con sarcasmo.-La vuelve la quemazón y se pone histérica de vez en cuando.
-Vendré a verla, necesita una tarde de chicas.-dijo con una sonrisa reluciente.
Después de decir esto salió corriendo hacia el exterior con movimientos gráciles y sofisticados, tal y como solía andar ella.
Jacob y Seth se dirigieron casi corriendo pero sin hacer ningún ruido hacia la habitación en la que se encontraban las dos chicas. Se quedaron en la puerta que daba al dormitorio y desde allí contemplaron la estancia. La chica desconocida descansaba entre las sábanas, arropada hasta el cuello, en la cama, y Bella sentada a su lado, mirándola detenidamente. Su respiración era débil, como antes, pero el latido de su corazón había cambiado, se había vuelto más fuerte.
-Bella,-la llamó Jacob-se va a despertar enseguida.
-Si, lo he estado escuchando todo, un minuto.-le contestó sin levantar la mirada, pendiente de los movimientos de la durmiente.
Todos miraron hacia la pared, no se habían dado cuenta de que lo que podía hacer despertar a la chica era la luz que se filtraba por la ventana del cuarto. Se miraron los unos a los otros con desconcierto, no les quedaba mucho tiempo y todo apuntaba a que la chica se iba a despertar por la luz del sol.
Esta giraba de un lado a otro de la cama intentando evitar que los rayos que pasaban por el cristal la diesen en la cara y, como había dicho Alice, la chica acabó por abrir los ojos.
Tal vez algo largo, pero es un capítulo completo.
Muy buena la historia, alguna que otra falta, pero seguro que debido a la rapidez ¿no? De todas formas, muy bien redactado. Sacarás un segundo capítulo ¿verdad? No es largo, es un capítulo tipo libro.
ResponderEliminareee...k s sto?¿?¿k pretnds cn sto?¿?.....no seas absurd@ y dja d plagiar, sta mierda
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